Estos cimientos serán mañana escombros
una finísima línea de humo
separa la reliquia de la ruina.
También el dolor caduca:
entre lo fugaz y lo que apenas vibra
hay solo un par de verbos de distancia.
El olvido tiene doble fondo
y recoge el rancio olor de los finales.
Lo noto: los sueños, los años, los añicos
lo sembrado, lo criado
se evapora al calor de la costumbre
aunque se siga clavando en el pecho.
jueves, 27 de octubre de 2016
domingo, 17 de julio de 2016
Sedimentación.
Estos poemas (y otros poquitos) acaban de ver la luz: la Editora Regional de Extremadura ha publicado la antología Piedra de toque. Quince poetas emergentes en Extremadura, en la que aparezco junto a catorce autores maravillosos gracias al buen hacer de Daniel Casado.
Me dices que es absurdo el universo,
que la vida carece de sentido.
Pero no es un sentido lo que busco,
cualquier explicación o una promesa,
sino el estar aquí y a la deriva.
Vicente Gallego
Día
I
Ven
a romper
aguas.
Viértete.
Es
pronto, amor, para el naufragio,
me
aseguras. Nos quedan todavía
más
de doscientas noches oceánicas.
Por
la mañana
un
cuerpo flota a pocas millas.
Alguien
te contará
que
he tocado tierra.
Está
amaneciendo y tengo
las
manos encharcadas de quererte.
Día
II
Concedes
entrevistas, saludas
pendida
de un pañuelo de papel.
Parece que esperaras
los
restos de un lujoso desastre:
dime, ¿tú crees que saltó?
Hay un cuerpo que se ofrece
a bajar de tu brazo a la bodega.
Lo perpendicular de la luz te seduce.
No tengo prisa: bebo del mar y sé
que estas muescas a modo de memoria
mañana volverán a ser pulmones.
dime, ¿tú crees que saltó?
Hay un cuerpo que se ofrece
a bajar de tu brazo a la bodega.
Lo perpendicular de la luz te seduce.
No tengo prisa: bebo del mar y sé
que estas muescas a modo de memoria
mañana volverán a ser pulmones.
lunes, 30 de mayo de 2016
Concisión - concesión - confesión - confección.
Quizás lo que ocurre
es que me estoy sobreviviendo.
Tendré que empezar a pensar en la existencia:
nacer,
crecer,
reproducirte.
*
La memoria
es un
hábito:
repite,
repite, acostumbra,
esconde, esconde, aprieta.lunes, 16 de mayo de 2016
En esta decadencia calmada.
Ya no soy inocente.
Pero sigo buscando debajo de la grava
agua que huela, que manche, que entinte, que sepa
sobre todo, que sepa,
que venga de vuelta plagada de dudas, lega,
dispuesta a poseerme.
Ya no soy inocente.
En todas las batallas me falló la estrategia
la paz que busco suena, se mueve, desaparece
lo sé: es privativa,
puedo ver cómo sujeta mi nombre y lo exprime
estoy seca, le duelo,
su ausencia me amamanta
y no crezco, ahondo,
sigo el rastro de un mineral suficiente
un mapa, un espejo, una razón que nos baste.
Hay una dignidad oscura en esta
decadencia calmada, en este ejemplo
elevado de civilización
consiste en mirar, entre curioso
y distraído, cómo se derrumban
los ideales en que alguna vez
creíste, cómo ceden las defensas
frente al empuje de los bárbaros,
el modo en que las cosas se acomodan
a su insignificancia.
Javier Cánaves
martes, 29 de marzo de 2016
Aquel sol casi nos hace trizas.
"Conviene que no diga todo lo que pienso.
Me abrasaría la boca"
Carmen Camacho
Duerme un hombre en mi puerta: nadie lo mira.
Me adorno la tristeza.
Me cae sobre la frente una ramita
y se me vuelve enredadera.
Alumbra las penas cotidianas
que me guardan las pupilas.
La sombra me cubre la boca
me protege
de mí misma.
Me adorno la tristeza.
Me cae sobre la frente una ramita
y se me vuelve enredadera.
Alumbra las penas cotidianas
que me guardan las pupilas.
La sombra me cubre la boca
me protege
de mí misma.
viernes, 26 de febrero de 2016
Ausencia leve como carne de niño.
Para sacarle al tiempo las raíces
y perforar la tierra de mi infancia
y poner sobre el mapa lo perdido
como el que exige un trago, otro, otro
así mis manos suplican clemencia.
Han venido a deshacer nuestra casa
a lanzarnos al mar, a alimentarnos
con nuestra savia, con nuestra derrota
y nos hacen heridas las cadenas
si nos dejan abiertos los candados.
Redimidos, por la fuerza, culpables
de acariciar la piel que nos encierra
de amar esta prisión hecha a medida
un golpe bastará para sanarme
una palabra tuya me atraviesa.
y perforar la tierra de mi infancia
y poner sobre el mapa lo perdido
como el que exige un trago, otro, otro
así mis manos suplican clemencia.
Han venido a deshacer nuestra casa
a lanzarnos al mar, a alimentarnos
con nuestra savia, con nuestra derrota
y nos hacen heridas las cadenas
si nos dejan abiertos los candados.
Redimidos, por la fuerza, culpables
de acariciar la piel que nos encierra
de amar esta prisión hecha a medida
un golpe bastará para sanarme
una palabra tuya me atraviesa.
Sin embargo, si me dices "mi amor"
siento un escalofrío
sea verdad o mentira.
Kirmen Uribe
miércoles, 17 de febrero de 2016
Vendo una jaula voladera de acero inoxidable.
La alambrada
está cerca de mi casa.
Ya no pueden
sus manos
detener el
tráfico, subirnos
el rit mo
cardíaco.
La alambrada
aminora los golpes
e impide el
vuelo.
Nuestras
madres no nos miran
jugar a las
cabañas,
rasparnos
las rodillas,
dormirnos al
fuego, hacernos los dormidos.
La alambrada
nos ha nombrado adultos
pero nunca
les ha quitado el miedo:
todavía se
despiertan, aseguran,
si
pronuncias su nombre en voz baja
al otro lado
del mundo.
Uno sabe
poco, aún, pero recuerda
a qué lugar pertenece.
Me hicieron una oferta que no pude rechazar: esta jaula.
Carmen Camacho
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