martes, 16 de abril de 2013

Los argumentos de mis sueños escasos y prudentes.

Aprendí a tragar fuego
manteniendo el equilibrio
en la cuerda que separa
mi piel de tu verdad.

Hice llover en tus pies
los restos de un poema
que aún no habían escrito
pero tú imaginabas.

Me deslicé en silencio
entre las abisales dudas
que jurabas no tener
y me entregué.

Supe que había deberes
que sólo yo eludiría,
promesas que nadie más
podría incumplir.

Desistí, era diciembre,
entre excusas y olvidos
y no grité tanto de rabia
como de placer.

Porque siempre me gustó
naufragar en la orilla
de la mansa isla
de nuestros deslices;
delatarme, matarnos, desearte
literal y ansiadamente
desde estas líneas
que ya no son mías
y que te pertenecen
a ti
menos que a cualquiera.



Y hoy publico porque Marina Miau (http://fantasiaindefinida.blogspot.com.es/) dice que echa de menos que escriba, y yo no puedo fallarle a alguien que asegura que

Escribir
como amar
es atreverse a saltar
al vacío.

1 comentario:

  1. "Hice llover en tus pies
    los restos de un poema
    que aún no habían escrito
    pero tú imaginabas."

    <3 Fantástico poema.

    Y gracias.

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