miércoles, 24 de abril de 2013

El mañana nos devolverá dardos certeros y verdades incómodas.

Dice una canción que somos el reflejo de aquello que quisimos ser
Y es cierto. Inevitablemente cierto. 

Yo quise ser tantas cosas que, pensándolo bien, es normal que ahora no acierte a dibujarme entre tanto esbozo. Restos a lápiz de viejos sueños de altos vuelos, alguna línea torcida a carboncillo de promesas que no llegaron o lo hicieron a deshora, ceras de colores que rozaron este cuaderno ojeroso y quebradizo, cientos de figuras ya difusas, otras que todavía no se han marchado y unas pocas que -¿quién sabe?- dicen que van a quedarse. 
Aleatoriamente repartidas, además, con trazo grueso y buena letra, aún leo palabras que elegí por su música y que el tiempo no ha podido condenar: imperdible, libélula, nunca, papiroflexia, contigo, nenúfar, parafernalia, caricia, pusilánime, amnistía. También la melodía me empujó al lado de quiénes creí al compás y me hizo rechazar las notas que dejaron de rimar. Y, por cómo suena esta canción, es posible que me equivocara. 

Pero el viaje continúa. Mañana no seremos más que la borrosa huella de lo que hoy convertimos en verdad: ¿sobre qué escribiré dentro de dos inviernos?, ¿de cuántas manos no me habré soltado todavía?, ¿cuáles serán los sueños imposibles de un futuro hoy improbable?

Aquella canción, por cierto, seguía: aunque por fuera todo cambie, al final seguiremos siendo eternos.  



2 comentarios:

  1. Por muchos viajes que hagas, por muchos caminos que tomes, siempre aquí, a la izquierda, donde late cierto músculo que nos mantiene vivos en sentimiento.O en vida.
    No me importa el camino, me importa lo de dentro, aunque "por fuera todo cambie".
    :)

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  2. Te echaba de menos.

    Vamos a romper los espejos,
    dejemos de ser reflejo
    para ser realidad.

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