miércoles, 28 de noviembre de 2012

Defender la alegría de la retórica y los paros cardíacos, de las endemias y las academias.

Sucede continuamente: nos miro y no nos reconozco en espejos ni periódicos que nos tachan de utópicos y violentos, de formados y desinformados, de muertos y vividores. Y ni siquiera nos sentimos insultados porque ni tú ni yo hemos tomado parte de ese conjunto cargado de cifras casi siempre en negativo. No tenemos deudas ni con las veces que no nos atrevimos; tampoco hemos vivido por encima de las posibilidades de nadie. De hecho, al margen de su santa economía, de sus malogradas finanzas imposibles y de su impúdico lenguaje equívoco, seguramente lo hayamos hecho muy por debajo de nuestro verdadero potencial. Somos palabra cargada de futuro, no podemos olvidarlo. Esta generación no navega a la deriva, está luchando aún por salir al mar. Esta generación sabe -como otros tantos ignoraron- que hay más por hacer que por destruir. Esta generación no está perdida, está más que encontrada en la idea que de nosotros venden -y muy cara- quiénes no nos conocen todavía.

Y sal ahí
a defender el pan y la alegría
y sal ahí
para que sepan
que esta boca es mía.

Esta boca es mía - Joaquín Sabina


2 comentarios:

  1. Descubrí este blog por casualidad y he decirte que desde entonces no he parado de leerte. Simplemente MARAVILLOSO.

    Sigue así

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  2. Me alegra leer algo así, ¡no sabes cuánto!
    Nos vemos pronto :)

    pd: me viene a la cabeza este artículo de Ismael http://www.ismaelserrano.com/cgibin/articulosdeismaelserrano.cgi?diario16990316

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