martes, 24 de julio de 2012

Faut-il encore qu’on raconte que quelque chose nous revienne?

Nos pasa a muchos, supongo. Tendemos a asociar cada lugar a una persona y lo llevamos tan al límite que nos encontramos, de repente, practicando con una asombrosa facilidad esa extraña forma de perderse por la propia vida fingiendo no entender un plano, ese intento rentable de encontrarse a uno mismo en los ojos de un más que conocido extraño. 
Por eso esta ciudad es sólo tuya y a mí me queda tan grande,  y por eso se parece demasiado a otra, ahora muy lejos, que nunca estuvo tan cerca. Pero es tuya. Rozando los límites de la invención y muchos veranos después me sorprendo en mitad de la noche inevitablemente condenada a la prudencia, jugándome más de lo legítimo al número de alguna calle del norte, tan censurada por una obligación para con tantos como alentada por algo que sólo puede llamarse de una forma. De una que hasta hoy no conocía.
Y es tuya, tan, tan tuya, que me pierdo al doblar esta esquina que me sé de memoria, esta desde la que siempre te miro, aunque tú no lo sepas. Esta desde la que llevo años diseñando una conversación que no tuvimos mientras cruzo los dedos para que pierdas el billete de avión en la próxima parada de metro.
Pero te pertenece tanto, tantísimo, que sé que no vas a detenerte a mirarla el tiempo suficiente como para dejar de sujetar con fuerza la cartera. Ni siquiera el tiempo suficiente como para que, si tardo en volver, estas calles sigan siendo las mismas. Porque nos pasa a muchos, dicen, que nos cautiva más el tiempo que el espacio. Que por eso, ahora lo sé, volveremos. Y lo haremos en otros lugares, lugares hacia los que olvidaré el camino, pero en un tiempo que siempre será el nuestro.


En todos los lugares te encuentro
en todos los lugares me siento un habitante más
en la ciudad del viento.
Hay una calle que lleva tu nombre
pero no me acuerdo
después de aquel invierno
traté de encontrarte en los cafés del puerto.

La ciudad del viento (¿cómo no?) - Quique González




P.D: El título de esta entrada pertenece a una canción de Zaz, una cantante francesa altamente recomendable y de la que seguro que alguna canción ya os suena ;)