domingo, 14 de agosto de 2011

Pretendemos, con abolidos rostros, fechas caducadas, ciudades imposibles, contestar una vieja pregunta.

Yo, que tanto te busqué en las tormentas normativas del domingo, que te he llorado en más de cien apeaderos y he jurado en nombre de otros estrofas nunca escritas para poder salvarte. Yo, que hasta me dejé vencer en batallas que nunca disputamos y quise cubrirte de medallas para contarme algún motivo creíble, formé parte sin quererlo de un plan que tú tampoco ideaste; de una lisiada brigada de buenos actores y pésimos aliados. 
Ni siquiera entre nosotros pudimos disparar de frente, aniquilarnos, alzarnos -cualquiera- en nombre del futuro que ahora sé que no será. O quizá torturarnos como si nunca antes lo hubiéramos hecho de memoria, caminar inexorablemente hasta hoy con cierta equidad: por ejemplo, odiándonos de forma parecida u olvidando a una velocidad semejante, desechando una cantidad equivalente de oportunidades o devolviéndonos insultos afines. 
Pero jamás fuimos partidarios de consejos preceptivos, nos gustó inventar razones póstumas para todos los descuidos, ser socios ocasionales de una cifra vacilante de heridos de diversa consideración. Morir sin matarnos ni echarnos de menos, morir como mueren las historias que nunca se escriben y los amigos que no conocimos, morir como mueren los cobardes: con miedo a vivir primero.




[...]
hay noches en que llega la verdad,
ese huésped incómodo,
para dejarnos sucios, vacíos, sin tabaco,
como en un restaurante de sillas boca arriba
y a punto de cerrar.

Bajo la luz quemada - Luis García Montero



2 comentarios:

  1. Esto es lo que yo llamo un conjunto de pensamientos metafóricos consecutivos trazando un círculo perfecto.
    P.O.B
    (que te admira desde que comenzó toda esta historia que nos arrastra)

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  2. "una lisiada brigada de buenos actores y pésimos aliados."

    Por lo que veo... ese es nuestro equipo...

    Y orgullosos estamos ;)

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