lunes, 13 de junio de 2011

Mi envenenada medicina

Es mucho peor correr por la cuerda floja, no hay comparación; al final, caer se hace hasta ameno. Suele ser un golpe fuerte, sí, pero el tiempo enseña a disimular todos los roces y parece que sólo duele cuando te acuerdas; como si mi maldita imaginación fuera capaz de conducir todos estos litros de sangre coagulada a un mismo punto, a ese puto punto. Pero no hay nada más nocivo, nada más nefasto, más dañino o más infame que la duda y el recelo, que el constante devenir de esa tristeza intoxicada. Quizá si pudieras mentirme, encantarme con un par de futuros ajenos o venderme algún remedio que no pudiera pagar sin hipotecar el pasado tendría sentido malgastar las horas ensuciando la hoja de atrás de aquellos cuadernos de matemáticas.



Y si amanece por fin y el sol incendia el capó de los coches,
baja las persianas,
de ti depende, y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche,
hoy por la mañana.

Y si amanece por fin - Joaquín Sabina


1 comentario:

  1. "... el tiempo enseña a disimular todos los roces y parece que sólo duele cuando te acuerdas".

    Esta vez no he podido resistir irme sin dejar mi mugre por aquí.

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